domingo, 2 de octubre de 2011

Resumen del libro: Semiótica para principiantes


La palabra “semiótica” viene de la raíz griega seme, como en semeiotikos, interprete de signos. La semiótica como disciplina es el análisis de los signos o el estudio del funcionamiento de sistemas de signos.
Uno de los debates más notables sobre los signos que tuvo lugar en el mundo antiguo fue el de los estoicos y los epicúreos (alrededor del año 300AEC.en Atenas). El debate se centró en la diferencia entre los “signos naturales” (los que se dan libremente en la naturaleza) y los signos “convencionales” (los diseñados específicamente para la comunicación). Para los estoicos el singo era lo que conocemos como un síntoma médico. Y se siguió considerando hasta la época clásica.
Ferdinand de Saussure (1857-1913).  Publicó un famoso trabajo sobre el “Sistema primitivo de las vocales en las lenguas indoeuropeas”. Estaba más interesado en la historia de algunas lenguas que en la lingüística general. Partió a Paris, donde enseñó sánscrito, gótico y alto-alemán antiguo por diez años. Después regresó a su lugar de origen Ginebra para enseñar sánscrito y lingüística histórica. 
Se le encargó dictar un curso de lingüística general (1906-11) tema que no publicaría nunca en su vida. En 1913 falleció, sus discípulos y colegas consideraron que ese curso había sido innovador, que lo reconstruyeron, para 1916 se publicó bajo el título de Cours de linguistique générale. El Cours se centró en la naturaleza del signo lingüístico, lo definió como una entidad de dos caras, una díada. Una de las caras del signo era lo que denominó el significante. Es el aspecto totalmente material de un signo. La otra parte es el significado se trata de un concepto mental.
Para Saussure el signo significa en virtud de su diferencia con respecto a otros signos. Y esta diferencia es la que da lugar a la posibilidad de una comunidad de habitantes.

Charles Sanders Peirce (1839-1914). Reconocido como el principal  filósofo estadounidense. Dejó como legado una serie de escritos (recogidos por sus editores en ocho volúmenes entre 1931 y 1958). Peirce insistía en que el signo estaba formado por una relación triple.
El representamen (el signo mismo) mantiene una relación con un objeto, relación que a su vez implica un interpretante. Este último es el más engañoso del grupo.  Si el signo es una triada (signo/representamen, objeto, interpretante), tiene tres aspectos formales, de primeridad, secundaridad y terceridad respectivamente. La interacción entre los aspectos formales de los signos y los aspectos de la existencia se puede concebir en términos de un gráfico generador de signos.
La obra de Peirce y Saussure constituye el punto de referencia más evidente para la semiótica del siglo XX.
Según Saussure el signo no contiene una relación entre una sustancia material (significante) y un concepto mental (significado) sino que además contiene una relación entre sí mismo y sistemas de signos que están afuera de sí mismo.
Barthes utiliza el mensaje icónico no codificado como término para referirse a la denotación “literal”, el reconocimiento de objetos identificables en la fotografía, independientemente del código más amplio de la sociedad (o langue).
Analiza el mensaje “icónico” connotativo, porque afirma, el proceso de connotación es tan “natural” y tan inmediato cuando se lo experimenta, que resulta casi imposible separar la denotación y la connotación.
Barthes en las décadas del ´50 y ´60 formó parte de la influyente corriente intelectual que suele conocerse como estructuralismo. Basándose en la necesidad de una ciencia de los signos planteada por Saussure, el estructuralismo abrazó la semiología pero muchas veces pareció trascender el campo estricto del funcionamiento del signo. De hecho el principal estructuralista asociado con la vida intelectual francesa fue un antropólogo. Claude Lévi-Strauss.
Lévi-Strauss combinó aspectos de la obre del lingüista de Praga,  Roman Jakobson (1896-1982), de la lingüística saussureana y del inconsciente freudiano y demostró tanto la complejidad como la naturaleza sumamente pautada del “pensamiento salvaje”.
Lévi-Strauss también establece la estructura de los mitos, como el de Edipo, desglosándolos en unidades constitutivas más pequeñas, que denomina mitemas (no difieren de los fonemas lingüísticos). Los mitemas se conciben como “haces de relaciones”. Lévi-Strauss deja de lado la narrativa, donde una acción sucede a otra, y reordena los mitos de modo que los tipos de relaciones -los mitemas- formen grupos entre sí.
En mayo del 68 provocó la eclosión de la semiótica posestructuralista.
Lacan menciona que hay ciertos significantes “clave” que “sellan” cierto tipo de significado para los que participan en el uso de los signos. 
Después de mayo del 68 en los círculos intelectuales, europeos las obras de Derrida y Lacan funcionaron como indicadores importantes de la necesidad de reconsiderar la significación y la acción humana.
En Gran Bretaña durante la década del 70 y principios del 80, Foucault y Lacan pasaron a ser figuras intelectuales importantes. Derrida por otra parte muchas veces encontró resistencia en el establishment académico británico. En 1992 cuando era probablemente el filósofo más famoso del mundo hubo personas que rechazaron la propuesta de ofrecerle un titulo honorario en Cambridge.
No obstante, en el área de los estudios de textos (sobre todo en la teoría literaria) Derrida se convirtió en una suerte de gurú a través de una serie de cátedras en los Estados Unidos.

Bibliografía:
Cobley, Paul y Jansz, Litza. (2001) Semiótica para principiantes. Argentina: Era naciente SRL.

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